10 cervezas que debes probar en Buenos Aires

10 cervezas que no conocías en Buenos Aires
Nuevas opciones para degustar el líquido de moda

Admitilo: la cerveza artesanal te ha cambiado la vida. Hace unos años ibas al supermercado con tu envase retornable, y ahora estás hecho todo un sibarita con tu growler en la estantería. No te sirve cualquier birra, porque sos un gurú cuyo paladar exige sofisticación. Te preocupas por el índice de amargor, te fijás en los matices y tus días giran en torno a una pinta. Tan purista sos, que criticás a tus amigos cuando los ves abrazados a una cerveza industrial.

Te entendemos perfectamente. Y como sabemos lo duro que es predicar en el desierto, queremos ayudarte. Vos, talibán del líquido de moda, quedate con esta lista de divas y haceles entrar en razón a todos los escépticos:

1. Roja ahumada, de Cervecería Krieger. Con ligeros matices que recuerdan a embutidos, es el perfecto acompañamiento para una picada de quesos. Matías, el padre de la cervecería, pone mucho cuidado en que su el sabor a humo no inunde el gusto de la cerveza. Y damos fe de que lo consigue.

2. Honey, de Boudicca Beer. La probamos en una cena en Fukuro Noodle Bar y nos volvió locos. Gran acompañamiento para sus ramen, unos fideos chinos que en Fukuro elaboran con sus propias manos. El toque de la miel no es invasivo. Si recién empezás en esto de la cerveza, comenzá por Boudicca.

3. Ginger, de Astor Birra. Dorada, fresca y con marcado gusto a jengibre. La probamos en Cervelar de San Telmo. Es ideal para los paladares primerizos, amigable para los que inician.

4. Pale Ale, de Brewers Caprice Cerveza Artesanal. Una cerveza con cuerpo y toques frutales, que no sobrepasa el 6% de alcohol. Es la mimada de Brewers, el emprendimiento de René D’Avino y Lucas Bologna, dos amantes del lúpulo que miman cada porrón como a un hijo.

5. Trippel, de Cerveza Goyeneche. La exótica de la lista, con ingredientes tan singulares como la pimienta jamaicana y el cardamomo. Una fiesta frutal en el paladar que nos conquistó desde el primer sorbo. Camino de ida.

6. Red Ale, de Cerveza Óder. Si buscás maridaje para una buenas papas con cheddar, panceta y verdeo, agarrá una de éstas para acompañar. La encontramos en la cervecería Gaboto, y en nuestra mesa no se pedía otra cosa.

7. Chocoporter, de Comuna 6. Si sos fan de la cerveza negra, deberías probar la de Comuna 6. Sus recuerdos a chocolate son ideales para combinar con algo dulce. La probamos en la estación de Maldita Malta de Ravignani y Santa Fe.

8. Belgian Strong Ale, de Viejo Ermitaño Cerveza Casera. Apuntate esta máxima: todos los padres hacen buena birra. Es el caso del creador de El Viejo Ermitaño, cuya Belgian de color cobre y sabor afrutado, posee un índice de amargor bajo, que la hace indicada para los paladares primerizos.

9. Pumpkin, de Bierlife. Del templo de Martín Boan, el erudito argentino de la cerveza, nos quedamos con esta joya con 5% de alcohol, hecha a base de zapallo y hierbas aromáticas de China, Perú y Argentina. Parece que algo sabe este Martín.

10. Scotish, de Bierhaus. Rojiza, suave, delicada, apetecible. La pedimos sin querer y nos enamoró. El flechazo ocurrió en YOLO BAR y la acompañamos de pochoclos. ¿Raro? sí. Pero los caminos del amor son así.

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“Brewers Caprice” o la necesidad de escapar a la cerveza industrial

Cerveza artesanal argentina
Las tres variedades de Brewers

En medio del boom de la cerveza artesanal, resulta complicado encontrar a la verdadera pasión por el lúpulo y distinguirla del mero interés por la venta. Hay que buscar mucho para encontrar a gente como René D’Avino y Lucas Bologna, padres de Brewers Caprice, apasionados de la birra y puristas enfermizos del líquido de moda.

“El tiempo es tirano para la cerveza, no la puedes apresurar”, asegura René, que gira sin cesar la alianza en su dedo. Se le ve ansioso, entusiasmado. Él y Lucas relatan con cariño el periplo de Brewers desde sus inicios. El nombre significa “Capricho cervecero” y refleja la necesidad que tenía D’Avino de escapar de la cerveza industrial, que no le caía nada bien a su estómago.

El símbolo de Brewers, un león y un dogo argentino que se observan fijamente, responde al perfil de sus creadores: Lucas lleva tatuado al rey de la selva y su signo zodiacal es Leo; mientras que René es un apasionado de los perros. Algo animal hay también en el tesón e insistencia de esta dupla que les ha llevado a producir 800 litros semanales de su cerveza.

Hoy por hoy su catálogo dispone de tres variedades, todas ellas con una graduación menor al 6%: la Pale Ale (nuestra favorita, con cuerpo y toques frutales), la Honey Red (rojiza y suave) y la Stout (negra cremosa con marcado sabor a café). Sus six-packs se sitúan en 200$, una invitación al desenfreno. “Estamos haciendo pruebas para nuevas variedades”, avisa René. Y cuando estos dos hablan, hay que tomarlos en serio.