Receta rápida alioli

Alioli rápido
Una salsa sencilla y apta para vegetarianos

No hay reunión gastronómica ni asado familiar en el que mis conocidos argentinos dejen de pedirme un buen tarro de alioli para acompañar los entremeses, la carne o, simplemente, tener algo dónde mojar el pan.

Por más que les diga que es sencillo de elaborar, nunca les veo inténtandolo. Por ello, he decidido dejar la receta en este post y en la web, con el fin de que no tengan más excusas y lo pongan en práctica. A ver si para estas navidades me sorprenden con un gran bote.

INGREDIENTES:

1 diente de ajo

1 huevo

125 ml aceite de girasol

Sal

Ciboulette (opcional)

Pimentón dulce (opcional)

PASOS:

  1. Pelar y picar el ajo. Ponerlo en un bote con el huevo.
  2. Agregar la cantidad de aceite suficiente como para cubrir ambos ingredientes.
  3. Utilizar la batidora y batir durante un minuto, hasta que se haga una mezcla uniforme.
  4. Tras ese minuto, comenzar a añadir el resto del aceite, poco a poco y sin dejar de seguir batiendo. Continuar hasta lograr la textura de una mayonesa.
  5. Agregar sal y, si se desea, adornar con algo de ciboulette picada y pimentón espolvoreado.
Anuncios

“Sólo efectivo”, el cartel maldito en Buenos Aires

El drama de las tarjetas en la ciudad
Muchos locales no aceptan el pago por crédito o débito.

La noche está espectacular. Buena temperatura, clima despejado, gentío en la calle. Ideal para salir a cenar, puede ser una gran velada. Te duchás, te arreglás, pasás en busca de tu acompañante y ponés rumbo al barrio de moda de la ciudad.

Tus amigos llevan semanas hablándote de infinidad de lugares nuevos que han abierto. Te cuesta decidirte, pero al fin elegís. Estacionás, te disponés a entrar y observás el cartel maldito: “sólo efectivo”. Ni se te pasó por la cabeza llevar plata y el cajero más próximo está a diez cuadras. Si te movés dos metros, la cola para entrar al lugar dará la vuelta al barrio. ¿Te suena, no?

En pleno 2017, cuesta creer que algunos de los lugares más transitados de Buenos Aires se manejen sólo en cash. Restaurantes que, en ocasiones, no tienen precios populares y exigen llevar una gran cantidad de dinero en los bolsillos. Molesto, arcaico e inentendible para un reducto tan foodie como la ciudad de la furia, que recibe miles de visitantes al día, ansiosos por probar sus bondades gastronómicas.

Los porteños se han acostumbrado a ese cartel maldito de algunos restaurantes que deambulan por los derroteros de la ilegalidad. Lugares como Tripadvisor son un nido de críticas a esta práctica, algo que deja una imagen cuestionable del funcionamiento de dichos locales y, sobre todo, del control gubernamental sobre los mismos. Los extranjeros no lo entienden, los autóctonos lo padecen y servidor sólo alcanza a preguntarse: ¿hasta cuándo, Buenos Aires?